Aunque hay ocasiones que hacemos lo que podemos por evitar las cicatrices después de la operación, no siempre es posible, por mucho empeño que pongamos y por mucho que lo intente el cirujano. En muchas ocasiones, el control de este tipo de marca depende de nuestra propia naturaleza, ya que muchas personas son proclives a producir contusiones que elevan la visibilidad de la cicatriz. Incluso nuestra propia naturaleza puede propiciar la aparición de cicatrices queloideas en las que el cirujano y los cuidados que tengamos no podrán hacer nada para evitar.
En contra de esto, si nuestra naturaleza es agradecida, siempre podemos usar algunos trucos para ayudar a la cicatrización y reducir al máximo esta marca. Algunas recomendaciones son:
- Evitar el sol, ya que puede causar una fuerte pigmentación.
- Utilizar cremas específicas para facilitar la cicatrización y láminas de gel evitando la exposición al sol.
Pese a esto, no existe ninguna manera de saber si vas a presentar una cicatriz o no, pero ten en cuenta que si has presentado cicatrices queloideas, es probable que vuelvan a aparecerte en nuevas cicatrizaciones.
Puedes enlazar este post desde tu blog usando el enlace de trackback.